Desde hace diez años numerosos inmigrantes rumanos pasan la noche bajo el vial de Morlans de San Sebastián, cerca de escuelas y comercios. La calle Catalina Eleicegui donostiarra, situada a escasos metros del centro de San Sebastián, se ha convertido en un auténtico estercolero. La Policía Municipal ha desalojado y desmontado en varias ocasiones el campamento, pero el Ayuntamiento donostiarra ha sido incapaz en toda una década de poner en marcha medidas coercitivas para evitar este tipo de asentamientos, según ha publicado La Tribuna del País Vasco.
“Una noche, justo aquí, estaba uno de los rumanos, ya mayor, tendido en el suelo”, explica una vecina y añade que “no sabía si le había pasado algo o si estaba borracho, así que, en mala hora, llamé a la Policía Municipal. ¿Sabe lo que me dijeron? Que si la persona en cuestión estaba bebida no podían enviar una ambulancia. ‘¿Y cómo sé yo si está ebrio o si está muerto?’, les pregunté. ‘¿Tengo que ser médico y hacer un diagnóstico antes de llamarles a ustedes?’. No me respondieron. Pero el hombre se quedó ahí horas tendido, mientras decenas de chavales pasaban a su alrededor”.


