El secuestro virtual es el delito de moda en España, debido a la eficacia, el poco riesgo y la facilidad de obtener dinero rápido. Los delincuentes recaban información sobre la vida privada de sus víctimas para hacer más creíble el falso secuestro. Tras ello, llega la llamada del falso secuestro, que suele ser al teléfono fijo de un familiar de la persona investigada y normalmente elegida al azar.
Gritos, llantos, una voz irreconocible que pide de la ayuda…. Luego un hombre coge el teléfono y pide el pago inmediato de un rescate para liberar a la persona que nunca ha llegado a secuestrar. Para que la trampa funcione, obligan a su interlocutor a llevar todas las operaciones quedándose en línea, impidiendo así verificar el secuestro o llamar la policía.
Los falsos secuestradores piden cantidades que oscilan entre los 1,000 y los 10,000 euros bajo amenazas de maltratar al ‘secuestrado’. Cuando la víctima, que se encuentra en línea, realiza la transferencia, en ese mismo momento la conversación se corta y la estafa está hecha.
Entre febrero de 2015, fecha de la primera ola de casos registrados en España, y el 1 de julio de 2016, fecha del último balance efectuado, la Policía ha identificado más de 700 quejas de secuestro virtual, centrado en la extorsión telefónica. La cifra recaudada por lose estafadores sin embargo es baja, cerca de 32,000 euros ya que sólo el 5% de las personas caen en la trampa.
La Guardia Civil ha editado un decálogo de consejos sobre cómo actuar para evitar ser víctimas de llamadas telefónicas extorsivas, que en las últimas semanas han aumentado sobre todo en Madrid y Valencia.
Ante el incremento de estas llamadas, generalmente desde Chile, y con las vacaciones estivales en las que es bastante frecuente que una persona pueda no responder a su teléfono o no estar localizado durante algún tiempo, el capitán de la Guardia Civil Álvaro Montero, del Equipo de Secuestros y Extorsiones, deja claro que es importante que la víctima de este engaño sepa cómo actuar.
«Mantener la serenidad es fundamental», dice Montero, que pide a cualquier que reciba una llamada de un número oculto o extraño que encienda sus alertas de que pueden intentar engañarle porque, en realidad, ser víctima de un secuestro real en España es «muy improbable».
Una vez atendida la llamada, la Guardia Civil aconseja dejar hablar al interlocutor, grabar si es posible esa conversación y no facilitar nunca ningún dato del familiar supuestamente retenido, sino todo lo contrario, preguntar al que intenta extorsionarte que sea él el que te diga alguna característica del «secuestrado».
En paralelo, resume Montero, «lo ideal» es intentar localizar a nuestro familiar y nunca pagar el rescate solicitado ni por transferencia bancaria, ni a través de empresas de envío de dinero, y no dudar en cortar la comunicación si lo deseamos.
Si mantenemos hasta el final la conversación, escribir inmediatamente todo lo que recuerde el afectado y denunciar los hechos.
El capitán Montero ha recordado que en octubre del año pasado los investigadores llegaron hasta dos cárceles chilenas, el origen de este especie de estafa o timo, muy común en este país, y que trata periódicamente en España con peticiones de dinero que oscilan entre los 2.000 y 10.000 euros, aunque se conforman con cantidades menores si la víctima está dispuesta a pagar.
