Un teléfono móvil, la televisión inteligente o cualquier dispositivo enganchado a la red puede ser el vehículo perfecto para que sean espiados. La CIA lo ha hecho, según ha informado Wikileaks.
El portal de filtraciones WikiLeaks difundió detalles de un programa encubierto de «hacking» de la CIA estadounidense, como parte de una serie en siete entregas que define como «la mayor filtración de datos de inteligencia de la historia».
WikiLeaks, dirigido por Julian Assange, había planeado una rueda de prensa a través de internet para presentar su proyecto «Vault 7», pero posteriormente anunció en Twitter que sus plataformas habían sido atacadas y que intentará comunicarse más tarde.
En un comunicado, el australiano, refugiado en la embajada de Ecuador en Londres desde 2012, dijo que la filtración de hoy es «excepcional desde una perspectiva legal, política y forense».
Apple, Samsung, Microsoft react to WikiLeaks #Vault7. Google stays quiet about the many vulnerabilities in Android https://t.co/RpUEQTypxh
— WikiLeaks (@wikileaks) 8 de marzo de 2017
Denunció además que «hay un gran riesgo de proliferación en el desarrollo de armas cibernéticas«, que resulta de la incapacidad de las agencias de seguridad para controlarlas una vez las han creado y su «alto valor de mercado».
Según explica WikiLeaks, esta primera entrega, llamada «Year Zero» y en la que se exponen los sistemas de «hacking», software malicioso y armas cibernéticas empleadas por la agencia de espionaje estadounidense, comprende 8.761 documentos y archivos, procedentes de «una red aislada y de alta seguridad situada en el Centro de Inteligencia Cibernética de la CIA en Langley, Virginia».
Estos productos incluyen, de acuerdo con el portal de Assange, el iPhone de Apple, el Android de Google, Windows de Microsoft y televisiones Samsung, que pueden transformarse en «micrófonos encubiertos».
Por ejemplo, cuando alguien apaga una televisión que esté infectada, ésta no se apaga realmente aunque parezca estarlo. En realidad, el micrófono que lleva incorporado graba todo lo que ocurre en nuestra casa para enviarlo a la CIA y la única manera de evitarlo es tapándolo, por ejemplo con cinta, o desconectando la televisión de Internet.


