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Pedro Solbes, ex vicepresidente y ex ministro de Economía con Zapatero

Solbes admite sus discrepancias con Zapatero: "Era importante que la fiesta no terminara"

Pedro Solbes, ex vicepresidente y ex ministro de Economía durante la etapa del socialista José Luis Rodríguez Zapatero, ha entonado el mea culpa por la devastadora crisis que asoló España desde 2008. «No fuimos capaces de detectar la fuerte recesión española en 2009», ha asegurado.
Solbes que fue vicepresidente y ministro de Economía de 2004 a 2009 durante el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero ha reconocido que la vivienda fue prioritaria en este mandato, hasta el punto de que se creó un Ministerio de Vivienda. Asimismo, ha asegurado que sí alertó al Ejecutivo de lo que estaba pasando, pero las críticas a las hipotecas a 40 años cayeron en saco roto. Según Solbes, lo importante era que «la fiesta no terminara«. «Prohibir la construcción de vivienda, prohibir la recalificación del suelo… no era realista», ha afirmado. «Los precios seguían subiendo a pesar de una construcción desmesurada que iniciaba cada año con muchas más viviendas que las que se necesitaban», ha recordado.

Solbes carga ahora contra el despilfarro del Plan E

Solbes hubiera preferido reservar los recursos destinados al Plan E por si la crisis económica se complicaba y se ha mostrado contrario a la rebaja del IRPF y al cheque bebé de 400 euros aprobados por el Gobierno de Zapatero. Los recursos destinados a obras municipales vinculados al Plan E tuvieron cierto impacto inmediato en el crecimiento de 2010 pero ha añadido que sugirió al presidente Zapatero que las actuaciones fueran más a largo plazo y tuvieran alcance permanente, como planes para mejorar salidas de aguas.
«Hubiera preferido reservar esos recursos por si la crisis se complicaba», ha dicho a tiempo que también ha señalado que la idea de gastar dinero en el cheque bebé fue una propuesta electoral. Ha puntualizado que ni la rebaja del IRPF ni el cheque bebe le gustaron «nunca» porque «ni una ni otra me parecían medidas bien diseñadas ni bien definidas». No obstante ha sido tajante al afirmar que «quien hace las cosas es quien tiene la capacidad para hacerlas y punto«.
Así ha dejado entrever de nuevo las discrepancias que mantenía con Zapatero sobre cómo afrontar el inicio de una recesión que luego se desencadenó en una dura crisis a partir de 2008. Ha reiterado que había dos discrepancias: «si había que gastar dinero antes o no o hacer reformas en ese momento o más tarde«.
Solbes ha insistido en que la situación de un gobierno en minoría también impedía avanzar en ciertas reformas y en este sentido ha recordado que en ese momento existía un «tripartito» en el Gobierno de Cataluña y que las cajas de ahorro estaban en manos de Comunidades Autónomas y «unos y otros partidos» complicaban las reformas.
También ha señalado que la venta de preferentes durante su mandato no generaba preocupación y se veía como «algo conceptual que podía ser útil» aunque ha reconocido que su emisión posterior a los minoristas fue un «verdadero desastre» y que aunque la CNMV intentó enderezar este tema los resultados han tenido efectos claramente negativos claros y «no deseables».

No se adoptaron medidas suficientes

No obstante, ha indicado que el Ministerio se centró fundamentalmente en la solución del problema de aquellos que tenían mayores dificultades para el acceso a la vivienda, aunque no se adoptaron medidas suficientes, ya que ha afirmado que el crédito de vivienda siguió siendo preferencia para los bancos.
«La limitación de la ayuda para la compra de vivienda y mis criticas de lo inadecaudo de las hipotecascaían en saco roto a pesar de los claros desajustes. Era más importante mejorar las competitividad en los sectores. En definitiva que la fiesta no terminara», ha dicho.
Solbes ha explicado que la situación de tensión económica coincidió con la convocatoria electoral para marzo de 2008 y ha dicho que en ese momento el gobierno era consciente de una desaceleración de la economía, pero no la caída que se produjo en el segundo semestre consecuencia del impacto de la quiebra de Lehman Brothers.
El exministro ha reconocido este miércoles que lo «más deseable» para haber reducido el impacto de la crisis hubiera sido una política fiscal más restrictiva.
«Se intentó en parte, con resultados insuficientes», ha dicho, al tiempo que ha señalado que se pasó de un superávit del 2% del PIB en 2008 a un déficit del 11% en 2009 y que con «esas cifras la decisión de minimizar recursos públicos para hacer frente a la intervención de los bancos estaba totalmente justificada».

«No fuimos capaces de llevar a cabo un ajuste más suave»

En su autocrítica ha afirmado que «no fuimos capaces de llevar a cabo un ajuste más suave» y «se debió ser más valiente» tanto para corregir el déficit por cuenta corriente como para resolver los problemas de algunas cajas. Sobre esta cuestión en concreto, ha considerado que hubo un exceso de confianza en el sistema financiero español en su conjunto y no se distinguió entre entidades, con lo que se ignoró las debilidades de una parte del sector.
Aún así, ha justificado que era políticamente difícil iniciar la transformación de las cajas y hubo que esperar a que afloraran los problemas en una entidad, en este caso Caja Castilla-La Mancha, ya en la recta final de su mandato para iniciar el proceso. Solbes, no obstante, ha asegurado que estuvo puntualmente informado por parte del Banco de España de los problemas que sucesivamente se fueron planteando.
Le consta que la institución presidida entonces por Miguel Ángel Fernández Ordóñez aumentó su actividad supervisora y seguía con más atención la evolución de la morosidad, al tiempo que autorizaba el uso de provisiones anticíclicas. Ahora ha dejado entrever que la situación financiera es bastante mejor, en parte por las exigencias de capital europeas, pero ha considerado que «no hay que bajar la guardia».
Sobre las debilidades de España para afrontar la crisis, Solbes ha sacado pecho de que el país, después de una larga etapa de crecimiento, había logrado no solo reducir la ratio de deuda pública sobre el PIB hasta mínimos históricos sino seguir aumentado las dotaciones a la hucha de las pensiones. Con estos mimbres, ha opinado, la crisis pudo encararse mejor pero nadie previó la doble recesión que sufriría la economía en 2011 y él, personalmente, pensaba que gracias a que España formaba parte de la zona de euro podría corregir más fácilmente su déficit por cuenta corriente.
Ese, ha admitido en respuesta a la diputada de ERC Ester Capella, fue uno de los errores del Gobierno de Zapatero y ahí sí acepta las críticas, pero comprende que en un momento de euforia «todo el mundo quiere obtener el mejor resultado a corto plazo». También considera que la confianza del Ejecutivo por haber reducido al mínimo la deuda pública hizo que no se actuara adecuadamente en otros aspectos.

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