Las acciones de Telefónica se hunden más de un 4% en el IBEX 35 tras cancelar la salida a Bolsa de Telxius, filial de infraestructuras y cable submarino, ante la falta de interés de los inversores institucionales por la nueva compañía. La valoración bursátil de Telefónica es 12.000 millones de euros menos que el montante de su deuda.
La OPV de Telxius era una de las principales exigencias de las agencias de rating para evitar una nueva bajada de la nota de la deuda. La otra parte del plan era vender O2, una operación vetada por Bruselas.
Las agencias de rating, como Moody’s, exigieron a Telefónica reducir su abultada deuda antes del cierre de 2016 para no tener que bajar de nuevo la nota. Telefónica propuso entonces ingresar el 40% de la OPV de Telxius y vender O2, según Moody’s estas dos operaciones por sí solas serían insuficientes para rebajar la nota de la deuda, pero sí que serían imprescindibles.
Telefónica se queda así sin plan conocido para reducir su deuda, que a cierre de junio de 2016 alcanzaba los 56.329 millones de euros, contabilizando principal y los compromisos.
La presión de los institucionales sobre Telefónica culminó ayer con la cancelación de la OPV. La operadora esperaba una valoración de 3.750 millones de euros, pero el precio era demasiado elevado para los inversores cualificados que la valoraban entre 2.500 y 2.750 millones, más cuando Telefónica había dejado fuera a los minoristas.
La compañía presidida por José María Álvarez-Pallete busca «alternativas estratégicas» para Telxius, mientras las agencias de rating ven como pasa el tiempo sin que Telefónica haya solucionado sus graves problemas de deuda. Podría activarse ahora una salida a Bolsa de O2, cuya valoración es cercana a los 13.000 millones de euros.
De esta forma, el consenso de los analistas apunta que no tiene «un plan C» a corto plazo para poder evitar una nueva rebaja de la nota, como ya han hecho Fitch y Moody’s. Asimismo, no se descarta un recorte del dividendo.


