Theresa May, hasta ahora ministra del Interior de Reino Unido, sucederá a David Cameron al frente del Gobierno tras la renuncia de la secretaria de Estado de Energía del Ejecutivo británico, Andrea Leadsom.
Leadsom había protagonizado un agrio ataque sobre Theresa May al asegurar que por el mero hecho de ser madre estaba mejor preparada que su adversaria. La encendida polémica ha termina con la renuncia de Leadsom en su carrera a Dowing Street.
Con el respaldo de diferentes grupos de diputados, ambas iniciaron su campaña para conquistar el apoyo de los afiliados, que elegirán cuál de ellas será la próxima ocupante del número 10 de Downing Street, residencia oficial del jefe del Gobierno en Londres.
La vencedora tomará las riendas de manos del actual primer ministro británico, David Cameron, quien anunció su dimisión tras el voto favorable al «brexit» (la salida del Reino Unido de la Unión Europea) en el referéndum del 23 de junio.
Gane quien gane, el Reino Unido contará con una primera ministra por segunda vez en su historia, después de Margaret Thatcher, que lideró el Ejecutivo entre 1979 y 1990.
Unos 150.000 militantes «tories» pueden participar en la votación, que empezará a mediados de agosto y concluirá al mediodía del 9 de septiembre, cuando se dará a conocer el nombre de la nueva líder.
De las dos aspirantes, que han sido preseleccionadas en unos comicios previos por los parlamentarios conservadores, se impondrá la que obtenga más del 50 % de los sufragios emitidos por internet o por correo.
Se prevé que la ganadora participe ya el 14 de septiembre en la sesión semanal de preguntas al jefe del Gobierno en la Cámara de los Comunes, y el 5 de octubre pronunciará su primer discurso como líder «tory» en el congreso anual del Partido Conservador.
Con un límite de gasto de 135.000 libras (160.000 euros), durante la campaña Theresa May, de 59 años, y Leadsom, de 53, organizarán mítines en diversas partes del país a fin de captar el voto de sus correligionarios.
La veterana ministra del Interior parte como favorita al recibir el jueves el respaldo de 199 de 329 legisladores, mientras que Leadsom, una diputada menos conocida que brilló en la campaña del referendo sobre la UE, sumó 84 apoyos.
La seria y eficiente Theresa May, que defendió con reservas la permanencia en ese plebiscito, se define como una candidata unificadora con experiencia demostrada, y la sonriente Leadsom, que respaldó el «brexit», ofrece una visión optimista fuera de la Unión Europea.
A diferencia del gabinete de Cameron, donde abundan los millonarios educados en colegios elitistas, las dos candidatas comparten con Thatcher unos orígenes más humildes y ambas han sido educadas en el sistema estatal.
May conoce a la perfeccción el BoE
Hija de un pastor de la Iglesia anglicana, Theresa May ganó su escaño en 1997, tras haber ocupado puestos en el Banco de Inglaterra.
Su rival entró en el Parlamento en 2015, después de una carrera en la banca.
La ministra cuenta con el apoyo de muchos de sus colegas, como los titulares de Defensa, Michael Fallon, y Educación, Nicky Morgan, y hoy recibió el respaldo del tabloide «The Sun», que había abogado por el «brexit».
Leadsom, aún una cara fresca en política, podría beneficiarse de cierto tirón popular y cuenta con el apoyo del exalcalde de Londres Boris Johnson, que, por traiciones internas, se retiró a última hora de la carrera por el liderazgo, y de Nigel Farage, hasta ahora dirigente del euroescéptico UKIP.
La ganadora de las elecciones en el Partido Conservador será la encargada de dirigir las negociaciones con Bruselas para la salida del Reino Unido de la Unión Europea.
May no activará el artículo 50
May ha dicho que no activaría el artículo 50 del Tratado de Lisboa hasta final de año y se opone a garantizar unilateralmente los derechos de los residentes comunitarios, mientras que su rival iniciaría las negociaciones cuanto antes y ofrece amnistía para los europeos ubicados en el Reino Unido.
Ambas quieren conseguir una relación comercial con la UE, pero con restricciones a la inmigración.
Tanto May como Leadsom son del ala derecha del partido, aunque la segunda podría ser socialmente más conservadora, pues se abstuvo en la votación a favor del matrimonio homosexual y dijo que «no le gustaba» esa ley.


