El supremacista Quim Torra, presidente de la Generalitat, ha regalado un licor de origen italiano y dos libros, uno de mapas de Cataluña desde la edad media -pese que nunca ha existido como páis- y otro sobre el Valle de Arán, al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.
Sánchez ha recibido a Torra en el Palacio de la Moncloa para mantener su primer encuentro, del que no se espera ningún acuerdoy, antes de iniciarla, el presidente de la Generalitat le ha hecho estos obsequios.
La botella de licor de ratafía se elabora con frutos -como las nueces- en un proceso de maceración. Un aguardiente para pasar los malos tragos. Este licor es abundante en varias zonas del Mediterráneo y en Cataluña cuenta con indicación geográfica protegida desde 1989.
El licor forma parte de la llamada cultura catalana y su primera receta está datada en Cataluña desde 1842. No obstante, su origen es italiano y se expandió después por España, especialmente en la costa del Mediterráneo.
En esa época se utilizaba en los monasterios y pueblos para curar enfermedades, debido a su graduación alcohólica se potenciaba las propiedades medicinales de las plantas. En 1989, este licor tuvo el sello de Denominación Geográfica y su nombre, de acuerdo a algunas fuentes. En latín, ratafia vendría de rata at, «así sea» y es utilizado para alcanzar un acuerdo o pacto verbal
Hay numerosos tipos de este licor, y cada receta es guardada con recelo por las familias. En estos momentos, destacan las producciones en Santa Coloma de Farnès, Gerona, Lérida, Centellas, es decir, la Cataluña interior.
Para su elaboración se necesitan las nueces verdes de San Juan y hierbas aromáticas. De hecho, según la tradición, las nueces deben recogerse en la noche de San Juan, la más larga del año. Los frutos se maceran con aguardiente, anís y las hierbas, como hierbabuena, el tomillo, clavo, salvia, albahaca, anís, romero, hierba luisa, manzanilla, menta o lavanda, entre otras. Para darle un toque especial se añade la cáscara de limón o naranja.
El producto se deja reposar bajo el Sol en un recipiente tapado por un corcho y envuelto en un trapo. Su elaboración tarda unos dos meses y se remueve cada cierto tiempo. En agosto ya está listo para colocarse en barricas y botellas, donde se añaden los azúcares dependiendo de la receta. Otros tres meses de reposo, en bodega, y una vez pase este tiempo se puede ingerir.
