Trabajar solo cuatro días a la semana con jornadas de ocho horas y cobrando como si fueran cinco es un éxito, sí. Lo han probado en una empresa de Nueva Zelanda y los trabajadores rinden más y tienen beneficios sociales, como la reconciliación de la vida laboral y familiar.
El modelo, puesto a prueba en Perpetual Guardian, una firma de servicios financieros y asesoramiento, ha sido tan exitoso que ahora se plantean que sea permanente. Los trabajadores disfrutan de una día más de descanso y no se ha reducido el salario, además están más descansados a la hora de rendir, hechos que han animado a los empleados y aumentado la productividad.
El salario no se ha visto reducido, y por tanto cobran como si estuvieran trabajando cinco días semanales. De esta forma, se les ‘regala’ una semana de sueldo al mes, es decir, tres meses de vacaciones. Según ha afirmado Andrew Barnes, el director ejecutivo de Perpetual Guardian, al Herald de Nueva Zelanda ha propuesto a la cúpula de la compañía que adopte esta política de forma permanente tras ocho semanas de pruebas.
El ensayo de este modelo productivo se hizo entre los meses de marzo y abril, Perpetual Guardian y afectó directamente a los 240 personas empleados, que no vieron mermado su sueldo en este tiempo. De esta forma, sus fines de semana son de tres días.
4-DAY WORK WEEK TRIAL
“I want people in my organisations to be the best they can be in the office but I want them to be the best they can be outside the office at home with their families.” That’s what our CEO, Andrew Barnes, had to say about the… https://t.co/LiAaFO4ULO— Perpetual Guardian (@PerpetualGuardn) 18 de julio de 2018
Para corroborar este modelo de forma científica, Barnes y un grupo de investigadores, liderados por un profesor de gestión de recursos humanos, pudieron comprobar de primera mano las consecuencias de implantar este modelo.
El principal riesgo de este modelo, a priori, era la presión ejercida sobre los trabajadores para sacar adelante el trabajo con un día menos a la semana, al tiempo que este estrés perjudicaría a la producción. No obstante, los trabajadores han respondido y los investigadores han constatado que se ha producido el efecto contrario a los temores iniciales.
«Lo que hemos visto es un aumento masivo en el compromiso y la satisfacción del personal sobre el trabajo que realizan, un aumento masivo en la intención del personal de continuar trabajando con la compañía y no hemos visto una caída en la productividad», ha afirmado el artífice de este nuevo modelo de trabajo.
El tema de la productividad es particularmente pertinente porque las empresas le pagan a sus empleados por lo que producen, y con la reducción del tiempo se corre el riesgo de reducir el producto. Barnes ha asegurado que el ensayo muestra que las horas reducidas, de hecho, no tuvieron ningún impacto en el personal que realizaba sus tareas semanales.
«En general, no hubo cambios en los resultados de la compañía antes y durante el ensayo. No percibieron una reducción en el rendimiento laboral y los datos de la encuesta mostraron un aumento marginal en la mayoría de los equipos», ha asegurado.
