La era tecnológica tiene sus ventajas en cuanto a hacer más fácil la vida de los consumidores, pero también inconvenientes y graves consecuencias, como la destrucción de empleo.
Uno de los ejemplos más claros es el de los vehículos autónomos, ya que desaparecerían taxistas y transportistas, como ocurrirá con los trenes. En Barcelona ya hay una línea de metro que funciona sin conductor. Pero hay numerosas profesiones que ya están destruyendo empleo de forma muy significativa, como agente de viajes, ingenieros agrónomos, agentes de tráfico, correctores, técnicos en matemáticas, y también trabajadores ligados al mundo del markéting y la publicidad.
El presidente de la consultora RocaSalvatella, Genís Roca, ha advertido este jueves de que la transformación digital «obviamente destruye empleo» y ha recalcado que, aunque también genera puestos de trabajo, el número es menor y ligado a perfiles muy concretos. «El coche autónomo de Google es el paro de los taxistas», ha señalado Roca durante un encuentro organizado por la Asociación Española para la Calidad (AEC).
Roca ha subrayado que «no se puede inducir a error» porque «la transformación digital obviamente destruye empleo, aunque desde las empresas se diga lo contrario«.
Se destruye más empleo del que se crea
«Destruir diez empleos a cambio de crear dos nuevos para el mantenimiento de los procesos digitales es destruir empleo«, ha señalado el presidente de esta consultora especializada en la transformación digital.
Además, ha dicho, «casi con toda seguridad ninguno de esos diez trabajadores salientes podrá ocupar uno de los pocos puestos nuevos que se crean, ya que no tienen la formación requerida».
El presidente de RocaSalvatella -entre cuyos clientes están Allianz Seguros y Deutche Bank– ha insistido en defender la importancia de la digitalización de las empresas, pero ha reconocido el problema laboral asociado a las misma.
Los ingresos por prestar servicios a través de la digitalización
«Un producto sometido a digitalización muta a servicio», ha destacado Roca, en referencia a que las compañías puede diversificar sus áreas de negocio, al «pasar de poder ofrecer meros productos de consumo, a productos origen de un servicio».
Roca ha puesto de ejemplo a la industria sanitaria que a través de dispositivos concretos puede monitorizar la situación de un paciente y obtener ingresos mensuales del servicio de seguimiento.
«Una simple tirita puede pasar a convertirse en un chip que mida el azúcar en sangre en ancianos y avise a los familiares en caso de superar los parámetros normales«, ha explicado. Roca ha participado hoy en el encuentro «La calidad transforma», organizado por la AEC con motivo del Día Mundial de la Calidad.
