El denominado «debate del siglo» estuvo cargado de promesas económicas. El candidato republicano a la Casa Blanca, Donald Trump, ha criticado la carga fiscal que soportan las empresas, mientras la candidata demócrata, Hillary Clinton, defendió impuestos a los ricos.
El enfrentamiento verbal entre ambos en la Universidad de Hofstra, en Long Island (Nueva York) se basó principalmente en el libre comercio y la pérdida de trabajo.
«Con mi plan, voy a reducir los impuestos drásticamente de un 35% a un 15% a las empresas, las pequeñas y las grandes (…) Vamos a ser unos generadores de empleo como no se ha visto desde la época de Ronald Reagan. Va a ser algo bonito de ver», ha prometido Trump. Y es que, a menor presión fiscal, las empresas tienen más poder para invertir y crear empleo.
A su juicio, la alta tributación de las empresas ocasiona la pérdida de empleos en EEUU. Por este motivo, cree que las empresas invierten en el extranjero y no repatrien los beneficios debido a los impuestos, un problema que prometió resolver con su plan fiscal.
«La culpa la tienen los políticos, como la secretaria Clinton», dijo Trump, que acusó a su rival demócrata de imponer regulaciones a las actividades económicas, mientras que él, que se presenta como un empresario de éxito y buen negociador, prometió eliminarlas.
«Nuestros trabajos están marchándose a otros países, se van a México a China (…), están usando a nuestra nación como una hucha para reconstruir China y otros muchos países están haciendo lo mismo», criticó Trump.
Por su parte, Clinton destacó que en los últimos ocho años, al presiente demócrata Barack Obama le ha tocado superar la peor crisis económica de la historia moderna de Estados Unidos.
Por su lado, Clinton, aunque se ha mostrado contraria al acuerdo de libre comercio transpacífico (TPP), se mostró más pragmática y dijo que lo que EEUU necesita es que «los acuerdos comerciales trabajen para nosotros».
«El comercio es la única baza que tenemos para mejorar nuestra economía», dijo Clinton, mientras que Trump calificó el acuerdo de libre comercio alcanzado por el marido de la candidata demócrata, Bill Clinton (1993-2001), con México y Canadá, como «quizá el peor acuerdo comercial que se haya firmado nunca«.
«Es lo peor que le ha pasado a este país en 30 años«, aseguró el magnate inmobiliario, que ha prometido revertir ese acuerdo comercial, al que achaca el «robo» de miles de puestos de trabajo en el cinturón industrial de EEUU en beneficio de México.
La candidata demócrata defendió su plan fiscal para hacer que los ricos paguen más impuestos y acusó a su rival de defender la teoría de que bajando los impuestos a los más ricos se reactivará la economía y los pobres acabarán beneficiándose también.
«Necesitamos una economía justa, aumentar el salario mínimo, equiparar el salario de hombres y mujeres y pagar bajas (por maternidad o enfermedad) a las familias», defendió Clinton, al tiempo que aseguró que «los ricos deben pagar lo que justamente les corresponde».
La antigua secretaria de Estado dijo que Donald Trump fue muy afortunado, porque empezó su negocio con 14 millones de dólares prestados por su padre, recordó que se ha declarado en bancarrota en seis ocasiones y se preguntó si es a una persona así a quien se le va a dejar gestionar la deuda del país.


