El mandatario de EE.UU. ha tomado la decisión de retirar a su país de este documento sobre el cambio climático.
Los detalles sobre cómo se concretará la medida recaen en un equipo del que forma parte Scott Pruitt , administrador de la Agencia de Protección del Medio Ambiente (EPA, por sus siglas en inglés). El grupo está decidiendo si apuesta por una retirada formal y completa, que podría tardar tres años, o sale del acuerdo sobre el cambio climático de Naciones Unidas, opción que sería más rápida pero más radical.
El Acuerdo de París, un documento que estipula cómo limitar el cambio climático, fue firmado el 22 de abril de 2015 en la sede de la ONU en Nueva York.
El documento, que tiene como fin la desaceleración del calentamiento global, exige a los países responsables del 55% de las emisiones de los gases de efecto invernadero una reducción de las mismas.
El mandatario estadounidense ya había mostrado su intención de cancelar el acuerdo. Una reciente carta firmada por 22 senadores republicanos, en la que pedían la salida del acuerdo, reforzó las intenciones de Trump, que durante la semana pasada expresó a sus confidentes que se disponía a sacar a EE.UU. del acuerdo.
El pasado fin de semana, mientras participaba en la cumbre de líderes del G7 en la ciudad italiana de Taormina (Sicilia), Trump anticipó a través de su cuenta de Twitter que tomaría su «decisión final» sobre si EEUU debe seguir formando parte del Acuerdo de París esta semana.
Durante su campaña electoral, Trump criticó duramente el Acuerdo de París y cuestionó el cambio climático, un fenómeno que llegó a calificar de «invento» de los chinos, y ya como presidente decidió iniciar un proceso para revisar si a EEUU le conviene seguir formando parte del pacto.
Según la Casa Blanca, Trump quería escuchar a sus socios en el G7, el grupo de las siete democracias más industrializadas del mundo, antes de tomar una decisión al respecto.
Pese a la presión ejercida por el presidente francés, Emmanuel Macron, o la canciller alemana, Angela Merkel, la declaración final de la cumbre del G7 reconoció que Estados Unidos «no está en posición de alcanzar un consenso» sobre la lucha contra el cambio climático.
Los miembros del G7, salvo EEUU, reiteraron en esa declaración su compromiso de implementar «rápidamente» el Acuerdo de París.


