La huelga general «va camino de ser una posibilidad real», ha afirmado Josep María Álvarez, líder de UGT. A su juicio, paralizar España es la la solución ante el estancamiento de las negociaciones entre PSOE y PP por los Presupuestos.
Según el líder del sindicato, es necesaria una urgente reforma de las pensiones, pero las posiciones de PSOE y PP no se han movido desde el inicio de la legislatura, más cuando el rumor de unas nuevas elecciones aún ronda por el Congreso. «Las propuestas presupuestarias, si hay presupuestos, no parecen muy positivas», ha afirmado, por lo que no ve otra salida que parar España en caso de que las cuentas, si éstas se aprueban, no respondan a sus pretensiones e intereses.
Tras recordar que hay previstas movilizaciones para el día 23 por los convenios colectivos, ha aseverado que UGT «de ninguna manera» aceptará convenios de eficacia limitada que dejen fuera a millones de trabajadores de pequeñas empresas, según ha declarado a la Ser.
Ve «razonable» el impuesto a la tecnología
Y para que la recuperación llegue a todos, porque ahora «solo se recupera la economía por arriba«, el líder de UGT ha defendido subidas salariales «moderadas y razonables» de entre el 1,8 y el 3%, un impuesto a las nuevas tecnología para financiar las pensiones, un plan de choque por el empleo, el fin de la precariedad, y recuperar el estatus del empleo público.
Ha apostado también por un plan de jubilaciones a los 55 años, políticas industriales y sociales, medidas reales para la igualdad, un «pacto de estado contra el terrorismo machista», un sistema de financiero fuerte «de la mano de la banca pública», y un nuevo impulso al ámbito europeo.
En referencia a las críticas que UGT recibe en Navarra de ELA y LAB, Álvarez ha sostenido que los sindicatos nacionalistas como estos cuestionan en la Comunidad Foral un modelo de relaciones laborales del que participan en Europa y por el que cobran subvenciones de España.
El diálogo social «ha dado y pude seguir dando resultados positivos, pero no puedes obligar a nadie a estar presente si no quiere», ha dicho, pero ha advertido que los ciudadanos sí se pueden preguntar por qué hay sindicatos que como ELA reciben subvenciones del Estado y sin embargo «ni asisten ni trabajan» en los foros previstos, como el CES, ni en cuestiones como las pensiones.
El líder de UGT, que ayer cumplió un año al frente del sindicato, ha destacado que nadie ha presentado en Navarra «ni un aprueba» contra los convenios que UGT ha firmado con el Gobierno para la formación de trabajadores y el empleo, igual que CCOO y la patronal, y por ello ha rechazado que se pretenda un «desprestigio infame».
Sí que ha reconocido que el sindicalismo en España necesita «recuperar prestigio social», y no tanto por lo hecho sino «por lo que alguien ha podido hacer creer que hemos hechos».


