Cerca de 30 radicales próximos a la CUP han atacado la comandancia de la Guardia Civil en Manresa, a la que han lanzado pintura y han proferido amenazas a los agentes.
Los hechos ocurrieron sobre la medianoche del martes ante la Comandancia de la Guardia Civil en Manresa. Los radicales les acosaron profiriendo amenazas e insultos, como «fuerzas de ocupación«.
Ante el incremento de la hostilidad, los agentes pidieron a los Mossos de Esquadra que disolvieran la concentración. Poco después llegaron al lugar varias furgonas antidisturbios. Los hechos se producen justo el mismo día en que eran llevados ante el juez dos miembros de la CUP, detenidos por desobediencia por no presentarse en el juicio contra ellos por quemar fotos del Rey.
Tras este grave ataque, las Asociaciones de Guardias Civiles han emitido un comunicado condenando el ataque y exigen responsabilidades tanto al Gobierno de España como al de Cataluña. Asimismo, se ha movido una concentración en favor de la Guardia Civil en las redes sociales, con el hastag «CatConLaGuardiaCivil».
En el manifiesto de las asociaciones de la Guardia Civil se ha recordado la agresión sufrida por dos agentes y sus parejas en Alsasua. «La manifestación en la puerta de la Comandancia de la Guardia Civil de Manresa protagonizada por una veintena de desarrapados impresentables, al grito de fuera las fuerzas de ocupación, nos parece un hecho muy grave y que no puede quedar sin su correspondiente y justa respuesta penal», han denunciado
«Volvemos a encontrarnos ante una situación de odio a unas personas solo por el hecho de ser guardias civiles. Ya lo hemos vivido no hace mucho en Alsasua (Navarra)», han recordado.
«¿Fuera las fuerzas de ocupación? ¿De dónde? De España no nos va a echar nadie, y Cataluña es España, por mucho que se empeñe quien quiera empeñarse», reafirman desde Aprogc, más cuando el Ayuntamiento de Manresa intentó expulsar a la Guardia Civil en 2011.
Familias e hijos, testigos de la manifestación ilegal
«Al margen del despropósito y la intención política, hay que señalar que en ese edificio viven guardias civiles, con sus familias, con sus hijos, a los que sin duda están intentando atemorizar. ¿Quién defiende a esas familias, mujeres y niños? Si estos energúmenos pudieran entrar, ¿qué serían capaces de hacer, hasta donde serían capaces de llegar?», han reflexionado.
«Con el odio que manifiestan, cualquier cosa sería posible -continúa el texto-. Pero en realidad son unos cobardes. Tienen suerte de que allí viven guardias civiles, porque si estas amenazas las hicieran en cualquier otra comunidad, seguro que sus vecinos saldrían a defenderse y poner a los que amenazan en el sitio que les corresponde».
«Esperamos una respuesta contundente de la Delegación del Gobierno porque seguramente se manifiesten sin autorización. Y de los gobiernos español y catalán una condena como se merece un hecho tan deleznable», han concluido
