Íñigo Urkullu, candidato del PNV a la Presidencia del País Vasco, se aleja de las posiciones independentistas seguidas por Artur Mas, ex presidente de la Generalitat, y por su sucesor, Carles Puigdemont. «Espero no vivir las circunstancias que vivió Mas, ni política ni institucionalmente. Estos cuatro años pasados me esforzado en lograr acuerdos. Había una mayoría nacionalista que nos invitaba a seguir otro camino, pero no lo he seguido y no lo voy a seguir», ha afirmado.
A su juicio, «hablar de independencia en el siglo XXI es como hablar de imágenes del pasado», ha asegurado, mientras ha añadido: «Es imposible que hoy un Estado se pueda declarar independiente». «No somos conscientes de que más de un 80% de la legislación de cada país es una trasposición de las directivas europeas. Por eso nosotros miramos a Europa cuando abogamos por más soberanía», ha explicado en una entrevista a El País publicada este martes.
«Miramos a España en lo que se refiere a evolución económica, o a la hora de buscar una relación de bilateralidad efectiva. Europa sigue afrontando su propia definición tras la salida de Gran Bretaña. Hollande y Merkel están readecuando la UE. Yo espero que pueda construirse, como dice el Tratado de Lisboa, de abajo a arriba», ha considerado.
«El Estado español vive de los requisitos de la UE. Vivimos bajo la amenaza de que si no hay un presupuesto antes del 15 de octubre, podría haber una multa de 2.000 millones de euros por no atender sus demandas en materia de déficit. Pero además la UE le ha dicho al Gobierno español que tiene que recortar 7.000 millones y el próximo año 15.000. ¿España es independiente? ¿Irlanda, Portugal o Grecia lo son, cuando han sido intervenidas? Vivimos en un mundo globalizado en el que quizás el concepto de independencia hay que derivarlo a un concepto de soberanía», ha afirmado.
La aspiración actual del PNV es más autogobierno, una «moneda que tiene dos caras». «Llevo insistiendo -continúa-, desde mi época de presidente del PNV, que una cara es la cohesión y el desarrollo social con crecimiento sostenible, y la otra es la profundización en el autogobierno desde una realidad nacional de Euskadi. Una y otra tienen que ir acompasadas».
El pacto entre PP y C’s entierra las esperanzas de un apoyo del PNV
En este sentido, ha destacado que no se ha avanzado «porque algunos partidos vivían situaciones de necesidad de redefinición, desde la izquierda abertzale hasta el PP y el PSE». Así, ha admitido que «tenía esperanzas de que un PP con mayoría absoluta facilitaría algunos pasos. No ha sido así y Rajoy ha dejado pudrir los problemas vasco y catalán».
Según Urkullu, «Cataluña y Euskadi son un problema de Estado y alguna vez habrá que abordarlos, pero vi con sorpresa que en el último debate de investidura Rajoy se presentó con planteamientos involucionistas». «Si a eso se añade el pacto con Ciudadanos, que pone vetos incluso a hablar con los nacionalistas, lo veo muy difícil con el PP o con Rajoy. No apoyaremos a un Gobierno que no afronte la agenda vasca, y esta empieza por el cumplimiento íntegro del Estatuto», ha advertido.
«Espero que nosotros tengamos un Gobierno estable, lo que no existe en España», ha puntualizado, pese a que ninguna encuesta da mayorías absolutas a ninguna formación. De hecho, el PNV tendría que pactar con PP y con PSOE para poder gobernar.
Urkullu, a favor de un referéndum pactado
Tras afirmar que defiende los principios democráticos y de legalidad, Urkullu pone de ejemplo los referéndums de Canadá y Reino Unido. «Abogamos por conciliar el derecho democrático con el de legalidad a través de la disposición adicional primera de la Constitución que respeta los derechos históricos y su actualización. Defendemos una consulta legal y pactada», ha apuntado, descartando así la vía radical de una referéndum unilateral.
Ni opina ni juzga sobre la consulta ilegal en Cataluña, solo ha expresado su respeto. «Todo es mucho más complejo que lo que cabe en el titular de una entrevista. La realidad no tiene parangón con la situación vasca», ha continuado.
Habrá política sobre ETA y los presos terroristas
Sobre el fin de ETA, ha asegurado que el desarme y disolución de la banda terrorista «están en el primer lugar. Es una necesidad que tiene pendiente la izquierda abertzale -en referencia a Bildu, quien se niega a condenar expresamente el terrorismo». «Creo que en la izquierda abertzale hay una amalgama de sentimientos y aunque están dando pasos el problema es cuando afrontan la revisión crítica del pasado, es lo que les tiene cautivos», ha puntualizado Urkullu. «Tienen que afrontar las consecuencias y tener la valentía, la generosidad y la osadía de decir que matar estuvo mal. ¿Tan difícil es reconocer que matar estuvo mal?», se pregunta en referencia a la negativa de Bildu a reconocer que matar estuvo mal.
Asimismo, insiste en pedir la competencia de prisiones. «¿No estamos en un tiempo diferente? La propia izquierda abertzale ya ha dado pasos, ha habido imputados que han firmado acuerdos con la fiscalía de la Audiencia Nacional», ha señalado, al tiempo que ha defendido el acercamiento a cárceles vascas facilitaría que las familias de los presos tuvieran otro papel, como exigen los proetarras.


