Venezuela es uno de los 12 países, junto a Afganistán, Bangladesh, Libia, Mali, Myanmar, República Centroafricana, República Democrática del Congo, República del Congo, Somalia, Sudán del Sur y Yemen, que muestra una tendencia a deteriorar su situación humanitaria durante el 2018.
Tres aspectos componen el análisis para ser incluidos: la ausencia de seguridad alimentaria, la crisis sanitaria y el desplazamiento de los nacionales como consecuencia de los primeros factores mencionados, explica el informe de ACAPS, un proveedor de información independiente especialista en análisis y evaluación de necesidades humanitarias, sin afiliación con la ONU.
ACAPS incluye también a otros seis países donde las crisis ya son graves y es probable que continúen en una tendencia similar: Etiopía, Irak, Nigeria, Palestina, Siria, y Sudán, recoge Diario Las Américas.
La selección de países para este informe se basa principalmente en la priorización interna de la metodología de ACAPS, que consideró la inclusión de países si caían dentro de una de las siguientes tres categorías: una elevación en su clasificación de Panorama Global de Emergencia en 2017 debido a una cambio en el nivel de necesidad, como Etiopía; la ocurrencia de eventos o tendencias en el los últimos meses que indican un probable deterioro que conduce a un futuro aumento en las necesidades, como Venezuela; o clasificación de estado de crisis humanitaria severa consistente en las últimas 12 semanas, como Siria.
Sobre Venezuela, único país occidental en la lista, el estudio advierte que la economía en 2017 continuó obstaculizando la provisión y acceso a servicios básicos, afectando severamente la seguridad alimentaria y el cuidado de la salud de los venezolanos. Adicionalmente, destaca como la Asamblea Constituyente elegida el 30 de julio como un movimiento para fortalecer el control del poder del presidente Nicolás Maduro, ha servido para disolver eficazmente cualquier tipo de oposición contra el régimen gobernante dentro del estado de instituciones, incluida la Asamblea Nacional electa en diciembre de 2015, con mayoría opositora.
ACAPS estima que ante la crisis económica que enfrenta Venezuela existe un alto riesgo de incumplimiento total de la deuda externa, que puede provocar sanciones económicas más estrictas, y dar lugar a un incumplimiento total, lo que generaría el colapso de la economía, en momentos en que la nación suramericana se ha convertido en el primer país petrolero –en la historia- en llegar a un proceso de hiperinflación.
En cuanto a la seguridad alimentaria y los medios de subsistencia de los venezolanos, el estudio considera probable que empeore el próximo año, donde incluso los precios de los productos que distribuye el Gobierno a través de los CLAP aumentado 150% entre abril y agosto de este año, afectando directamente a unos 6,7 millones de personas que dependen directamente de estos subsidios alimenticios, mientras la canasta básica de alimentos aumentó 23,6% por mes, registrando el mayor incremento en 20 años.
En paralelo, no parece haber solución cercana para solventar la emergencia sanitaria que vive el país a pesar de los esfuerzos de la sociedad civil por promover una cooperación humanitaria con agencias de Naciones Unidas.
