Los rebrotes, la vuelta al cole, la fusión entre Bankia y CaixaBank y la marcha de Leo Messi del Barcelona han marcado el final de este atípico verano. Finalmente no será así y esta empresa con forma jurídica de futbolista, dirigida por su padre y por su hermano, y que genera cuentos de millones de euros cada año a través de su imagen, patrocinios y la actividad deportiva, seguirá teniendo su sede en la ciudad en la condal.
Messi comunicaba en agosto su intención de marcharse del club en el que ha trabajado durante todo su carrera profesional. Terremoto futbolístico y social motivado por el desencuentro con el presidente. De manual de RRHH. El jefe suele ser el principal motivo por el que un empleado se va de su empresa. El otro es el salario, y famosas son las habituales renovaciones con suculosos aumentos de sueldo del 10 argentino que le han convertido en uno de los deportistas mejor pagados del mundo.
Con su continuidad el Barcelona seguirá pagando este año 100 millones de euros a un trabajador que se queda obligado, que no cree en el proyecto y que no abandona el barco básicamente porque no puede. Lo hará en junio y sin dejar ni un euro en las arcas blaugranas. A cambio el club seguirá contando en sus filas unos cuantos meses más con el mejor futbolista de los últimos años y aprovechando su reclamo en forma de ingresos fuera del terreno de juego. ¿Y el público? Se olvidará de todo a medida que vayan cayendo los goles. Aquí también habrá matrimonio de conveniencia.


