Los pequeños inversores se enfrentan al mayor desafío de toda su carrera: ¿ cómo maximizar su inversión con menos ahorro? La semana pasada decíamos que la victoria sería muy costosa y larga en el tiempo.
¿Cómo puede subir la bolsa con menos dividendos, menos recompras de acciones y menos beneficios? La cuestión es que está pudiendo aunque el hecho de que el mayor broker de Europa, IG, diga que un 75% de sus clientes están cortos en el S&P 500, nos dice también que el sentimiento sigue siendo muy negativo.
No hay que prestar demasiada atención a quienes dicen que la bolsa ha tocado fondo -porque eso no lo sabe nadie- pero estamos cada día un poco más lejos del suelo que hicieron las bolsas en marzo. Los científicos y los expertos advierten además de que las cosas se pueden poner todavía más feas y, sin embargo los gobiernos tampoco se pueden dar el lujo de mantener sus economías al ralentí. El desafío continúa.
A punto de finalizar el cuarto mes del año, llega el quinto y, el quinto, es el que da sustento al popular y célebre adagio de sell in may and go away. Vende en mayo y desaparece. No esta tan claro que este año se vaya a imponer la lógica y las pautas de actuación de otras veces.
Porque no tiene ningún sentido en un contexto en el que los mercados han sufrido un desplome tan traumático. La actual crisis ha puesto patas arriba todo lo que nos parecía normal pero si la bolsa continua atentando contra la lógica de la economía, también malo. Aquí no se trata de ser el más listo de la clase ni ser el campeón que ha comprado en mínimos, sino de evitar que nos vendan tortugas disfrazadas de cabras y asumir que en la bolsa lo ilógico también es posible.


