El Gobierno ha dado el primer paso para crear un fondo público de pensiones de empleo que sirva como alternativa a los planes individuales. El objetivo del ministro de Seguridad Social, José Luis Escrivá, quiere generalizar este producto de ahorro diseñado para complementar las pensiones y que llegue también a pymes y a autónoms. Estos nuevos planes de pensiones tendrán una aportación máxima de 8.500 euros al año y se limitarán las comisiones para hacerlos más atractivos.

En la primera mesa del especial de pensiones que ha tenido lugar este miércoles en Capital intereconomía, Santiago Carbó, director de Estudios Financieros de Funcas, ha celebrado que «el ministro esté intentando hacer cosas». «Los planes de pensiones de empresa son una buena idea, pero no es fácil que las pymes puedan acometer un plan de pensiones. La idea es buena pero no es lo único que había que hacer».
María Romero, socia directora de Economía de Afi, ha explicado que en España el peso de las pensiones en los planes de empresa «es muy reducido». «Hay que impulsarlo. El objetivo debe ser potenciar el ahorro pero sin penalizar a los planes de pensiones indiduales y de empresa. Hay que facilitr que todos los trabajadores ahorren a largo plazo».
Por su parte Diego Valero, presidente de Novaster cree que «la intención de Escrivá es fantástica», y ha puesto como ejemplo el Reino Unido donde las empresas «tienen que incorporar por defecto a sus trabajadores a un plan de pensiones». «Ahora este fondo que plantea el Gobierno hay que llenarlo de planes de pensiones», apunta.
Sobre la subida de las cotizaciones sociales para llenar el Fondo de Reserva de la Seguridad Social, Santiago Carbó lamenta que «se sigan buscando rercurso fuera en lugar de buscar la suficiencia en lo que tenemos».
María Romero critica que suponga «un aumento de los costes laborales en un momento no adecuado que puede afectar a la creación de empleo. No soluciona el problema de sostenibilidad de las pensiones. Es un parche temporal».
Diego Valero cree que» no va a ser suficiente. La clave está en retrasar la edad de jubilación. Hay que vincular la edad de retiro a la esperanza de vida».