¿Es Amazon una amenaza para la banca española? ¿Aceptarían los clientes de banca tradicional que su dinero fuera custodiado por este gigante electrónico? ¿Está la banca española preocupada por la irrupción de esta tecnológica en el negocio? ¿Está preparada para afrontar este reto?
Estas, entre otras, son algunas de las cuestiones realizadas por Intereconomia.com a empresas financieras y entidades del sector sobre cómo afectaría Amazon al negocio de la banca en España.
Amazon ha conseguido alcanzar los 766.000 millones de dólares por capitalización bursátil, con un crecimiento exponencial año tras año. La banca española capitaliza en conjunto 182.255,61 millones de euros, el 23% del montante de Amazon en España. Banco Santander ostenta más de 86.650 millones de euros, el doble que BBVA, con 43.650 millones. CaixaBank alcanza los 22.998,63 millones, mientras Bankia tiene un valor de 11.762,96 millones. Banco Sabadell alcanza los 9.380,15 y Bankinter, 7.814,74 millones.
A día de hoy, Amazon no cuenta con ficha bancaria en España, pero no se descarta su entrada
Para intentar saber o corroborar que Amazon o la tecnología disruptiva puede hacer la competencia a la banca es necesario tener datos y en España, Amazon carece aún de los requisitos necesarios para ser considerado una entidad financiera, por tanto, aún, a día de hoy, no se puede considerar un competidor de la banca española. Hablar de amenaza es «especulación», han asegurado fuentes financieras a este medio. A día de hoy no se puede hablar de Amazon como amenaza o riesgo para la banca española, han apuntado. «No hay campañas de publicidad, no hay anuncios sobre su penetración en el sector», han destacado.
Pese a que Amazon ya ha dado los pasos en EE UU, con el lanzamiento de cuentas corrientes, la banca apunta que tan solo son pequeñas cantidades, aunque obtenga millones de usuarios. Además, las citadas fuentes aseguran que el sector ha invertido millones de euros en digitalización en los últimos años, pero sin romper con el negocio de oficinas, aunque éstas han reducido drásticamente su número debido al sobredimensionamiento de los años de la burbuja inmobiliaria.
Santander lanzará Santander Pay para hacer transferencias internacionales en tiempos récord, mientras Openbank pondrá en marcha su roboadvisor
Puestos en contacto con Banco Santander, la entidad financiera líder en la digitalización española con Openbank como referente, han asegurado que mantendrán su esfuerzo inversor de cara a la digitalización tras multiplicar por seis los fondos dirigidos a esta transformación. La entidad financiera fue la primera en disponer de todos los sistemas de pago digitales por móvil, hasta alcanzar una cuota del 60% del mercado, es decir, que 60 de cada 100 transacciones online se hacían a través de una red del Santander.
Asimismo, en las próximas semanas presentará Santander Pay, para realizar transferencias internacionales en tiempos mínimos. Por ejemplo, se podría realizar una transferencia a Brasil en un día acortando el tiempo en más de dos tercios. Openbank, la apuesta más fuerte por la digitalización de la entidad roja, pondrá en marcha su roboadvisor, con un rediseño de la plataforma y desde la que se podrán comprar todo tipo de acciones, planes de pensiones y otros instrumentos financieros, incluso fondos de otras gestoras de inversión, algo impensable hasta hace unos años.
La apuesta por Brasil se mantiene con la cuenta «superdigital«. En el país, numerosos habitantes no tienen cuenta corriente, pero sí la ven necesaria para realizar operaciones. Con esta cuenta, el banco permite tener una cuenta básica a personas con pocos recursos y sin los requisitos necesarios para tener una cuenta corriente, por lo que pueden hacer transferencias e ingresos.
CaixaBank apuesta por la cercanía de la relación humana: la confianza
Por su parte, el presidente de CaixaBank, Jordi Gual, ha asegurado que la entidad financiera está preparada para afrontar el reto de competir contra las grandes tecnológicas, Facebook y Amazon. Ambas, a su juicio, consiguen “bastante dinero al final del día”, pero a base de tener “muchos clientes con pocos importes”, que son solo un segmento del mercado financiero, y éste incluye familias y perfiles diversos que requieren ser atendidos “con la cercanía que solo la relación humana puede garantizar”, ha afirmado. “Como en la salud, en la que la relación con el médico es una relación de confianza, en la situación financiera la relación con el asesor financiero es de confianza, y esta es la base de nuestra estrategia”, ha asegurado.
Feelcapital sí ve a Amazon como una amenaza para la banca
Desde Feelcapital, Sergio Royuela, director de inversión, cree que Amazon sí se presenta como una amenaza para la banca, más cuando su valor bursátil es casi el 76% del PIB de España. En EE UU, ha emitido productos financieros, por lo que cumple con los requisitos y la regulación financiera. A su juicio, las fintech y las grandes tecnológicas robarán clientes a la banca, más cuando preferirán sistemas nativos en digitalización. Amazon tiene experiencia en Internet y lo más importante, un ingente volumen de datos de sus clientes, ha considerado. A su juicio, los roboadvisor son más competitivos a nivel de precios respecto a la banca tradicional.
Y es que, Amazon ya presta dinero para realizar compras en EE UU, con más de 3.000 millones a pymes y empresas, un montante aún muy pobre, pero nada desdeñable, más cuando acaba de comenzar su actividad. En India, ofrece un servicio de recogida de efectivo a domicilio para introducir el dinero a una billetera digital, pero para realizar esta actividad en España necesitaría el permiso del Banco de España y cumplir por tanto con la excesiva regulación financiera.
¿Por qué Amazon no es una burbuja pese a subir un 8.770% en Bolsa en 20 años?
Amazon salió a Bolsa a 18 dólares por acción en 1998. Dos décadas después, ha alcanzado los 1.582 dólares por título, una revalorización del 8.777%
En el conjunto del año, las ventas netas avanzaron un 31% hasta los 177.900 millones de dólares mientras que registró un beneficio total de 3.000 millones de dólares, o 6,15 dólares por título, lo que supone un aumento del 25% con respecto a los 2.400 millones de dólares registrados en 2016. Amazon distribuyó más de 5.000 millones de artículos en 2017.

Según el análisis elaborado por Eduardo Bolinches, director de Escuela de Trading y Fórex, para Intereconomía.com Amazon presenta un gráfico alcista impecable. Su cotización supera la media de 50 sesiones, en los 1.465 dólares, y la de 200 sesiones, que pasa por los 1.130 dólares. La última vez que perdió la media de 50 sesiones fue en febrero de 2016, ya la recuperó con creces en ese mismo mes. En marzo de 2014 perdió la media de 200 sesiones y recuperó los niveles nueve meses después hasta que presentó resultados.
Queda claro que los inversores que hayan apostado por Amazon desde el inicio ahora mismo serían millonarios. Haber invertido en Amazon en 1998 y mantener ahora la posición hubiera supuesto un auténtico «pelotazo», el mismo que están buscando los inversores del bitcoin, aunque con menor fortuna. Amazon «no es una burbuja», ha explicado Bolinches. «Los resultados van acompañando y cada vez las ventas suben a mayor ritmo», ha considerado. En este sentido, ha apuntado que el mercado espera que Amazon lidere el comercio mundial, dejando atrás a los competidores y a otros gigantes, como Toys ‘R’ US, que ha tenido que acogerse al capítulo 11 de la ley de quiebras de EE UU -similar al concurso de acreedores en España- y sopesa ahora cerrar cerrar todas las tiendas, incluidas las de España.
Amazon, de una librería online más a hacerse con el negocio de la distribución a nivel mundial
Jeff Bezos (54), con una fortuna estimada de 112.000 millones de dólares, inició la andadura en Amazon en 1994, en un pequeño garaje de Seattle. Antes, en 1989, ya se codeaba con algunos de los grandes tiburones de Wall Street. Abandonó la primera Bolsa del mundo por una librería online que llamó Cadabra.com en 1995.
Con una inversión total de 84.000 dólares comenzó su negocio para vender libros. De este montante, solo 10.000 dólares fueron aportados por Jeff Bezos. Su visión era que todo el mundo tuviera acceso a la literatura de forma sencilla a través de Internet. Lo hizo en un momento en el que los libros eran un preciado bien, más cuando los precios eran muy competitivos. Su estrategia y olfato de negocio no fallaron, ya que confió en que la red se masificaría y tendría presencia en todos los países. De hecho, en sus primeros seis meses ya estaba presente en 45 Estados de EE UU.
El catálogo del embrión de Amazon era extenso, con varias editoriales y facilidades a los lectores para buscar libros descatalogados o en stock. Cambió de nombre por el de Amazon poco después, más cuando las páginas de Internet se ofrecían por orden alfabético, aunque después se cambiaron los algoritmos. Amazon alcanzaba los 2.000 usuarios al día entonces, una cifra que fue creciendo exponencialmente. En 1997 ya era un éxito en Internet y el negocio se amplió a música, con los ya casi extintos CD y DVDs, junto con otros dispositivos electrónicos, como componentes de hardware de ordenadores.
A día de hoy Amazon se ha convertido en el mayor distribuidor del mundo, con productos y servicios propios. De hecho, se asegura que si no está en Amazon no lo vas a encontrar en ningún otro sitio. Todo es válido en Amazon, excepto viviendas: zapatos, ropa, juguetes, gadgets, todo tipo de libros, utensilios, e incluso vehículos, entre miles de productos. Amazon también vende comida y productos básicos. Todo un sueño que empezó por un informe en una revista especializada donde se aseguraba que libros, discos de música, hardware para ordenadores, software y cintas de vídeo iban a ser los productos más demandados y más fáciles de vender por Internet. Bezos eligió los libros para iniciarse, debido a al gran gasto de almacenamiento ideó venderlos por PDF y fabricar su propio e-book. El primer libro, vendido en el verano del 95, fue «Fluid Concepts and Creative Analogies: Computer Models of the Fundamental Mechanisms of Thought«, escrito por Douglas Hofstadter.
20 años después de su debut bursátil, Amazon ha cerrado el 2017 con un beneficio de 3.000 millones de dólares, un 20% respecto a 2016. El beneficio por acción alcanza los 6,15 dólares, con un último trimestre apoyado por la reforma fiscal de Trump, al contabilizar unos ingresos de 1.900 millones, frente a los 749 millones que registró en el mismo período de 2016. El pasado año tenía cerca de 130.000 empleados en todo el mundo, excluyendo las adquisiciones.
Las sombras de Amazon en España: el pago de impuestos y huelga de la plantilla en el mayor almacén
Amazon, como todas las tecnológicas que operan en las principales potencias de la UE, utiliza la ingeniería fiscal, unas prácticas perfectamente legales, pero que trata de atajar ahora la UE. Según la Comisión Europea, Amazon elude pagar impuestos, insistimos de forma legal, utilizando los graves agujeros de la legislación europea, no pensada para este tipo de empresas.
Amazon paga los impuestos gracias al trato fiscal de Luxemburgo, una vía muy utilizada por las grandes empresas, ya que la legislación europea exige tributar donde se tenga la sede fiscal. Según los cálculos de Bruselas, las agencias tributarias no pueden meter mano al 75% de los beneficios de Amazon, mientras que las compañías locales no tienen más remedio que tributar donde reside su sede fiscal, y por tanto están sujetas a la normativa española, en este caso.
Las empresas tecnológicas han utilizado vías legales, mostrando así los agujeros en la legislación tributaria de la UE
En España, Amazon factura su negocio a través del Gran Ducado de Luxemburgo, rebajando así su tributación en España y en el resto de países europeos donde opera. Todo legalmente, permitido por las leyes europeas. Amazon tan solo utiliza estos mecanismos en su propio beneficio, mientras Bruselas se queja amargamente de esta situación. La gestión y el cobro de facturas se realiza desde Luxemburgo, aunque para ello se sirve de empresas con sede fiscal en España, meras intermediarias de la matriz y que apenas obtienen ganancias. De hecho, en los últimos años, apenas ha pagado unos 4,2 millones entre 2014 y 2016. Estas prácticas se conocían anteriormente como «ingeniería fiscal», ahora Bruselas las denomina «prácticas fiscales agresivas», como si cambiar el nombre cambiara la percepción de cara a los usuarios. Sea como fuere, la reglamentación europea lo permite, y cambiarla es una tarea titánica y no una solución fácil.
Bruselas prepara, entre otras medidas, un impuesto sobre los ingresos de las empresas de este sector y no sobre el beneficio, como sucede en el Impuesto de Sociedades, el único impuesto en España que no sube pese a que el crecimiento económico ha superado el 3%.
En 2016, Amazon Spain Fulfillment/BCN1 Fullfilment y Amazon Online lograron unos beneficios en España de 1,4 millones y 54.000 euros, respectivamente. Entre ambas, satisficieron 864.000 euros por el impuesto de sociedades. Amazon Spain Services declaró pérdidas de 3 millones y Amazon Web Service hizo lo propio por importe de 94.387 euros. La plantilla se situaba en unas 879 personas.
Bruno Le Maire, ministro de Finanzas de Francia, trabaja con la Comisión Europea para la creación de este nuevo impuesto, que gravaría los ingresos entre un 2% y un 6%. Este hecho es difícilmente sostenible, ya que habría dos tipos de tributación para las empresas, dividiéndolas en dos bloques diferenciados. Los problemas legales que tendría serían mayúsculos, según afirman fuentes jurídicas a Intereconomía.com.
Asimismo, Bruselas solo es capaz de dar el golpe a las tecnológicas a través de los acuerdos fiscales que han llegado con distintos países. A Apple se le impuso una multa de 13.000 millones, mientras que a Amazon se le sancionó con 250 millones, pese a que las cuantías son elevadas, son meras propinas en comparación con la facturación de estos dos gigantes tecnológicos.
Huelga en España, pero también en Alemania, Francia e Italia
Los sindicatos de Amazon en España han convocado una huelga de 48 horas entre el 21 y 22 de marzo en el mayor centro logístico del país, San Fernando de Henares (Madrid), para reclamar la mejora de sus condiciones laborales y rechazar la propuesta actual de la compañía. No es la primera vez que una plantilla carga contra la empresa, ya ha pasado también en Alemania.
En esta planta trabajan unas 2.000 personas, de las 1.100 son fijas y el resto temporales. Su objetivo es mantener el convenio colectivo propio, así como mejoras laborales acordes al crecimiento del gigante del comercio electrónico. Estos sindicatos se niegan a rebajarse al Convenio Provincial de Logística, que obligaría a bajar sueldos y perder una serie de privilegios.Alemania, Francia e Italia. «Nunca antes una declaración de huelga había sido precedida de una votación en asamblea de trabajadores, y mucho menos siendo por tan abrumadora mayoría (75%)», afirmaron los convocantes en referencia la votación celebrada a inicios de mes.