El Banco Popular no tenía liquidez suficiente para mantener la operativa, pero se mantenía por encima de los requisitos de capital que exigía el BCE, cuya competencia legal se limitó a determinar que la entidad estaba en graves dificultades o era probable que llegara a estarlo.
Así lo ha afirmado Vítor Constancio, vicepresidente del BCE, que ha afirmado que solo existía un problema de liquidez. Es la primera vez que un miembro del BCE se dirige particularmente al Popular, sin generalizar sobre el sistema bancario.
Los dos graves problemas del Popular pasaban por la liquidez y por la fuga de depósitos, por lo que el banco ex presidido por Emilio Saracho no podía hacer frente a los reembolsos, más cuando solo tenía cubierto un 11,8% del total.
De esta forma se activó el mecanismo de liquidación a través del MUS, un organismo dentro del BCE pero con plena autonomía. De hecho, Draghi no se ha referido al Popular durante su rueda de prensa, pese a que, según la presidenta del Banco Santander, Ana Botín, fue el organismo quien descolgó el teléfono para realizar la subasta del Popular en la noche del martes al miércoles. «Se estaba produciendo una fuga de depósitos», ha asegurado Constancio.
El BCE aseguró que el Popular se encontraba en «graves dificultades» o existía la probabilidad de que fuera a estarlo», por lo que era una entidad «inviable». Con este argumento se dio luz verde a que la Junta Única de Resolución interviniera el Banco Popular, mandato que fue ejecutado por el fondo de rescate español, el Frob, quien realizó una subasta de emergencia para endosarlo al Santander por el simbólico precio de una euro.
Según Constancio, no fue el MUS quien eligió al Santander, por lo que tuvo que ser el JUR y el Frob, controlado por el Gobierno y concretamente por el Ministerio de Economía, Luis de Guindos.
