Andrés Manuel López Obrador, AMLO, se hace con la presidencia de México. Su ideología se ha comparado con el populismo y la extrema izquierda y tomará ahora las riendas del principal mercado de BBVA. Sus medidas económicas contra la banca, su principal mensaje.
El programa económico de López Obrador se basa no en el mercado, sino en el de ‘papá Estado’, con ayudas a los adultos y unos ingresos mínimos para jóvenes. También ha asegurado que garantizará un precio mínimo para los productores agrícolas, y reducir o congelar el disparado precio de las gasolinas. El pasado año, la inversión de empresas extranjeras en México fue de 5.000 millones.
BBVA es la entidad financiera con mayor exposición a México, en concreto, casi la mitad de beneficio procede de ese país, 571 millones de los 1.340 millones que ha obtenido en el primer trimestre del año, un 42,6% del total.
Un frenazo de la economía mexicana se sumaría a los graves problemas que atraviesa Turquía y Argentina, dos importantes mercados para BBVA. En Turquía, Erdogan se ha hecho con todo el poder, incluido el control de las tasas de tipos de interés en una economía sobrecalentada, mientras que Mauricio Macri en Argentina ha tenido que pedir prestados 55.000 millones de dólares.
El principal problema de México es el Nafta, el Tratado de Libre Comercio de América del Norte. Las malas negociaciones de México podrían golpear la concesión de crédito, poner en riesgo la calidad de los activos y frenar los márgenes de la banca. BBVA ha dado 47.243 millones, con 47.522 millones en depósitos y 20.000 millones en recursos gestionados fuera de balance.
Amenazas de nacionalización en el pasado
López Obrador defendió en el pasado la nacionalización de la banca, una medida que atacaría al corazón de BBVA, que recibe la mitad del beneficio del país. la inversión de la entidad financiera controlada por Francisco González en México es de 130.000 millones de euros, un montante que arruinaría al BBVA en caso de nacionalización.
De hecho, el mismo presidente de BBVA, durante su encuentro anual este mismo año, había elogiado al anterior presidente, José Peña Nieto, una muestra de apoyo que no pasó inadvertida. López Obrador, de hecho, no acudió a ese evento, despertando las críticas del resto de candidatos y también el temor a una ruptura total con la banca privada.
Nicolás Maduro, el pseudodictador de Venezuela, y Evo Morales, presidente populista de Bolivia, no dudan en felicitar a López Obrador
El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, ha sido de los primeros en felicitar a AMLO al tiempo que ha afirmado que ha triunfado «la verdad por encima de la mentira». «Con él triunfa la verdad por encima de la mentira y se renueva la esperanza de la Patria Grande», dijo Maduro en su cuenta de Twitter tras conocerse la victoria de AMLO por más del 50 por ciento de los votos, según los primeros datos del Instituto Nacional Electoral (INE). «Que se abran las anchas alamedas de soberanía y amistad de nuestros pueblos», ha afirmado el líder bolivariano.
El presidente de Bolivia, Evo Morales, ha trasladado su apoyo a AMLO y ha afirmado: «Escribirá una nueva página en la historia de dignidad y soberanía latinoamericana». «Nuestra más calurosa felicitación al Hno. Presidente electo @lopezobrador_, por su contundente victoria en las elecciones de #México», ha escrito en Twitter.
«Estamos seguros que su gobierno escribirá una nueva página en la historia de dignidad y soberanía latinoamericana», ha apuntado. «Los pueblos dignos siempre luchan por tener un Estado soberano», mientras concluye:»Queremos una Latinoamérica con independencia. El triunfo del hermano López Obrador garantiza la liberación de nuestros pueblos para construir puentes de integración en vez de muros de discriminación».
López Obrador, como cualquier izquierdista que se precie dice que no nacionalizará, pero no se descarta este escenario
Los hombres de confianza del ahora nuevo presidente de México exigen una subida fiscal y algunos de ellos no descartaban incluso las nacionalizaciones como medida de presión para empresarios y banqueros. El ahora presidente tuvo que salir al paso para tratar de tranquilizar no sólo a los empresarios sino también a los votantes descartando «expropiaciones o nacionalizaciones». No obstante, la izquierda en Latinoamérica siempre ha tratado de controlar los bancos y las empresas, haciendo que el Estado sea la única solución, como ocurre en Venezuela y ha ocurrido en Argentina con Kirchner, por lo que la confianza se la tendrá que ganar con hechos.
La banca, inmersa en plena era digital, con recorte de oficinas y personal, tendrá que crecer precisamente en sucursales. La exigencia de López Obrador en México es muy clara: «Lo que sí les proponemos es que se amplíe el servicio bancario: México tiene 1.000 municipios y más del 60% del territorio nacional sin servicios bancarios. Y se necesita», sin señalar después cómo se exigirá o presionará a la banca para conseguirlo.
«Queremos aplicar una fórmula sencilla, pero trascendente y profunda: acabar con la corrupción, la impunidad y los privilegios», ha asegurado durante su campaña presidencial.
Pese a prometer que el Estado será más fuerte, ofreciendo ayudas a jóvenes y mayores, López Obrador ha afirmado que no tocará ni el IVA ni el IRPF, sin referirse al impuesto de Sociedades.
Asimismo, se ha referido a las reversión de las reformas energéticas: «Los contratos que estén bien hechos y que sean buenos para el interés de la nación, adelante. Los que no, van para atrás» y la construcción del nuevo aeropuerto de la Ciudad de México: “Tenemos que ser eficientes y podemos ahorrar millones haciendo dos pistas en el aeropuerto militar de Santa Lucía, pero sin violar el marco legal, sin cancelar contratos».
