El presidente de Aguas de Barcelona (Agbar), Àngel Simon, ha elogiado a Ada Colau por su llamada al diálogo y afirma que Barcelona «ha de ser escuchada» en vez de exigir el cumplimiento de la ley y de las sentencias judiciales.
El presidente de Agbar, en vez de hacer un llamamiento al cumplimiento de la legalidad se posiciona ahora a favor del diálogo con los golpistas separatistas liderados por Carles Puigdemont y Oriol Junqueras, cuyas actuaciones han derivado en una fuga masiva de empresas y paralizado la inversión en Cataluña, junto con una huelga autonómica claramente política auspiciada por la CUP y la propia Generalitat.
En vez de exigir a los líderes que no quebranten la ley ni las sentencias judiciales, Simon ha preferido meter en el mismo saco al Gobierno y a la Generalitat al asegurar que Barcelona «representa lo mejor de las dos partes que parecen incapaces de entenderse». El Gobierno de Mariano Rajoy no está dispuesto a aceptar chantaje alguno por parte de Puigdemont, que declaró ayer la independencia de Cataluña durante 10 segundos.
Mete en el mismo saco a Rajoy y Puigdemont, en vez de exigir el cumplimiento de la ley
Simon, en una carta abierta a Ada Colau publicada en El Periódico, aplaude el pronunciamiento de la alcaldesa de Barcelona a favor del diálogo entre el Gobierno y la Generalitat y le ofrece todo su apoyo en estos «momentos difíciles» para que los actores implicados «vuelvan a la sensatez y a velar por el interés del conjunto de la sociedad«.
El directivo explica que Cataluña ha trabajado durante años a favor de la convivencia, la cohesión social y el progreso económico y que todo ello puede verse afectado «de un día para otro», encaminándose hacia una situación de «incertidumbre social y económica» que vendría acompañada por «un desprestigio internacional nada favorable a nuestro desarrollo». Y es que, el único responsable de toda esta situación es la Generalitat de Cataluña y su deriva separatista, haciendo caso omiso a la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el referéndum ilegal, con la consiguiente respuesta del Estado.
En su escrito, el presidente de Agbar, compañía con 150 años de historia, apela a «recuperar la estabilidad institucional y a ofrecer un horizonte de seguridad y confianza», así como a garantizar un marco estable que permita planificar la vida y las actividades con tranquilidad. El marco estable, quizá, debería exigirlo a Puigdemont, que le ha obligado con sus acciones a sacar la sede social de Cataluña.
«Alcaldesa, sepa que cuenta con nosotros en esta situación decisiva… Nuestros hijos nos lo agradecerán. Cuente con nosotros siempre que quiera abrir vías de diálogo«, remarca Simon.
Independentistas, nacionalistas y favorables al referéndum ilegal quienes piden el diálogo
Los únicos partidos favorables al diálogo son Podemos y parte del PSC, así como el PNV y JxS, separatistas vascos y catalanes. Las llamadas a esta vía se producen justo después de que la Generalitat se haya saltado sentencias del Tribunal Constitucional, como la celebración de un referéndum y por la que sus líderes están bajo investigación civil y penal tras una querella de VOX.
Iñigo Urkullu, presidente del País Vasco, se ha posicionado en la misma línea que Colau y la que tanto elogia Simon, presidente de Agbar. De hecho, lo que se pretende es vertebrar aún más a España. En el acto de apertura del Año Judicial que se ha celebrado en el Palacio de Justicia de Bilbao, Urkullu ha recordado que el propio Tribunal Constitucional en la sentencia referida a la reforma del Estatuto de Cataluña planteó la necesidad de diálogo entre los representantes institucionales. Según ha considerado, en un «conflicto político no debería haber otro camino que el diálogo con auténtica voluntad de acuerdo».
