Telefónica, annus horribilis y a riesgo de ser opada

Empresas 16/12/2016

Telefónica revive el fantasma de la opa tras un negro año en Bolsa y sin un plan visible de cara a pagar su deuda, que roza los 50.000 millones de euros.
Los accionistas de Telefónica han perdido, de momento, un 15,03% del valor de sus acciones respecto al cierre de 2015. Aún es mayor la pérdida en los últimos cinco años, un 35% menos, y los bajistas elevan sus apuestas a niveles récord, hasta el 3,73% del capital. Boussard & Gavaudan Investment Management, AQR Capital Management, y BNP Paribas son los fondos que esperan más caídas en el valor.
La difícil situación financiera ha situado a Telefónica en el centro de rumores de opa. En los últimos meses se han producido importantes movimientos dentro del sector de las telecomunicaciones, con AT&T como máximo exponente.
El principal obstáculo que tienen las grandes corporaciones para adquirir Telefónica no es la deuda en sí misma, sino la red de infraestructuras de telefonía, controlada por la operadora pero supeditada a la legislación española y europea. La normativa contiene una fuerte regulación, que de momento salva a la operadora de pertenecer oficialmente a un gran grupo estadounidense e incluso chino.
Telefónica negó que exista una oferta y el Gobierno defiende una supuesta españolidad de la compañía, pese a que los accionistas de referencia, que no de control, tienen solo un 12% del capital social. Y es que, el Ejecutivo ató su poder en Telefónica mediante una estricta y escrupulosa regulación sobre las infraestructuras de la red de telefonía, propiedad de la operadora, pero bajo el designio de los políticos de España y Bruselas.
Los rumores del mercado apuntaban a una oferta de 70.000 millones de euros, cubriendo así la deuda y dando liquidez a la compañía para mantener el negocio. Estos rumores llegaban justo después del fracaso de la OPV de Telxius y la venta de O2, dos soluciones para rebajar el ratio de deuda sobre el oibda 2,3 veces.
La cancelación de la OPV de Telxius supuso un mazazo para los accionistas, que perdieron en esa jornada un 4% de su inversión. El mercado ya cotizaba la falta de un plan para evitar la bajada de la nota de la deuda, como ya han hecho Fitch y Moody’s. El valor se situaba en los 9,4 euros por título justo antes de cancelar la OPV, las acciones continuaron su retroceso desde entonces hasta marcar los 7,77 euros por acción, el mínimo tras el Brexit.
La situación es tan grave que el valor bursátil de Telefónica es inferior a su propia deuda. Su cotización ronda los 40.000 millones de euros, mientras que su deuda ronda los 50.000 millones. Esta situación podría dar lugar a una «opa», como apunta José Lizán, gestor de SICAVs de Auriga SV, a Estrategias de Inversión. A su juicio, «Telefónica es un claro caso de opar, trocear y reestructurar».
Y es que, al ser una gran empresa solo puede ser comprada por un gran actor del mercado. AT&T es la candidata perfecta al tener una gran posición de liquidez, pero en caso de ser troceada también podría entrar en escena Rupert Murdoch, el magnate que ha pagado 14.000 millones por el paquete accionarial que le faltaba para tener el 100% de la británica Sky, más cuando Telefónica controla el 85% de la televisión de pago en España.
Según Lizán, Telefónica «tiene un problema de gestión interna, entran muchos ingresos, pero se van a pagar deuda, ineficiencias internas y una estructura de costes que no es eficiente. El dinero se queda dentro de la compañía, en vez de ir a activos que den rentabilidad al inversor».
No obstante, el mercado tampoco descartaría la entrada de un grupo chino, ya que desde el gigante asiático se ha lanzado a la conquista de Latinoamérica durante esta crisis. Según un reciente informe de la Fundación de Cajas de Ahorro, Funcas, existe un riesgo «no despreciable» de que Telefónica deje de ser española, aunque tampoco la realidad permite dilucidar en manos de quién están en este momento las acciones de la operadora, ya que solo hay tres grandes accionistas que controlan el 12% del capital.
La posición de Telefónica «en el mercado latinoamericano hace que la compañía resulte muy atractiva para operadoras norteamericanas y chinas, dadas las cada vez mayores conexiones de China con toda Latinoamérica», afirman los autores del artículo de Funcas.
Según añade Funcas, si Telefónica pierde la españolidad «tiene más riesgo para el país, ya que es un actor relevante en el desarrollo de infraestructura de telecomunicaciones en España, las cuales son esenciales para el impulso de las nuevas tecnologías y para los negocios de la economía digital».

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